sábado, 21 de junio de 2008

Tercia de reyes...

¿Y será cierto que mi corazón no es más que un condominio? En estos días he estado con la posibilidad latente de alguien para mi, el punto es que en teoría he tenido tres acercamientos con tres personas diferentes y de formas diversas. Conozco mucho mas de Julio, a través de estos meses, mas de un año donde hemos compartido el sexo y la charla… el sexo siempre es muy placentero, el tiene la peculiar forma de hacerme sentir pleno y de no querer que nadie más me toque.. pero si bien el sexo es riquísimo, sé que el no me ver con posibilidades de tocarnos de otra forma, me he convertido en un amante cómodo, pues basta una llamada de el par que tengamos sexo, al menos por 5 min. de placer y venirse e irse, pues es lo único que necesita y que finalmente yo le doy con gusto, morbo y resignación… por el placer de ser y de compartir. Pero últimamente hemos compartido muchísimo mas, hemos compartido un par de tardes y ya pasamos una noche juntos, que si bien había un tercero que aprecio y quiero, estar con el era lo que me importaba y lo que me hizo sentir bien, esa noche, con sus besos con su fuerza, con la dedicación y con el sentido de pertenecía que me provoca. Por primera vez opino sobre mi trabajo, y su opinión fue muy honesta, certera y halagadora… es tan alto, tan inocente, tan fuerte, tan divertido que me gustaría que esas cualidades que veo en el, esas estén conmigo siempre…claro, también es un ser que esta creciendo y descubriendo el mundo, su nueva percepción de la vida como homosexual libre y no como alguien con doble vida, como la había estado llevando..

Pero también esta uno que es creativo y actor, y no puedo evitar decir que sumamente atractivo, me llena la pupila y me provoca pintarlo… parece que el se siente atraído a mi, pero es mas bien una atracción por mi trabajo que por una cuestión física, … creo, pero, intuyo y siento que de poder conciliar,, vivir a su lado provocaría una avalancha de creación conjunta en el teatro y en mis pinturas.

Y este ángel mensajero del nacimiento del redentor, lo conocí hace 9 años, en ese entonces solo estuvimos juntos una vez… pero fue placentero, nos encontramos hace unas semanas y hay un sentimiento de comodidad que me provoca buscarlo. Es lo que se espera de un hombre de su edad, un buen trabajo, un buen carro, una casa y un departamento propio y educado, viajado y dedicado a su trabajo, un buen partido para alguien como yo, que tiene una vida tan alternativa y que sin embargo… es atractiva solo hasta que la conocen bien.

Pensar en estos tres prospectos es de pronto un agobio, yo, solo buscaba buen sexo, buenas tardes de sexo sucio y dedicado, pero me asalta Julio con su pasión e inocencia, el actor con sus ojos que me miran desde otra vida y el mensajero del nacimiento que me dice… que ya es tiempo de sentar cabeza, … ¿será que solo me debo dejar ir y que gane el mejor? Mientras tanto, tengo que buscar pintar a Julio y al mensajero para que a si, al menos, pueda poseerlos en mi.

viernes, 20 de junio de 2008

Me dieron ganas de conocerte...

Estoy seguro que tengo mas de un año de tener encuentros sexuales con el, y en la mayoría de las veces han sido de no mas de 10 min de satisfacciones, que debo decir es inconmensurable. Pero desde hace algún tiempo, he podido disfrutarlo mucho mas, por mas tiempo y mas de una vez en una tarde. El lunes pasado llegó pasada la media noche, se quedo conmigo y no dormimos mas de 3 horas y habrá sido de las 7 a las 10 de la mañana ... la forma de besarme, lamerme, abrazarme y poseerme ... fue maravillosa , sentí toda su virilidad sometiéndome a su placer. Son imágenes que no he podido quitarme de mi cabeza, ni de mis sensaciones corporales, estar con el es de verdad, sentir que toco el cielo y de espaldas caigo al vacío sin saber donde pararé. Este ultimo encuentro lo sentí a un nivel muy primario y en la piel... lleno de entrega y necesidad de pertenencia. lleno de pasión y la certeza de que encontré mi capullo donde estar. Algo de lo que mas valoro; es lo divertido y pleno que es compartir con el, las risas que provoca. Hubo un incidente muy chusco que ya escribiré. Adoro a este macho, adoro reírme con el, adoro estar entre sus piernas. tanto que me dieron ganas de conocerlo más. Me encanto besarlo en el sopor del sueño y a la necesidad de abrazarme a el.

Julio, si lees esto... no te espantes.

jueves, 12 de junio de 2008

La luna en cáncer -1993-

No sé como empezar una historia de lo que pudiera parecer una fantasía, de sexo pasión y deseo. Pero tendrá que ser de la forma más tradicional y costumbrista. Y que como siempre se dirá; que esto esta basado en un hecho real (aun que esto suene a cliché) y que los nombres de los protagonistas han sido "elaboradamente" cambiados.

En una noche de primavera apunto o muy cerca del verano, se encontraba un güey en short y sudoroso taladrando la pared para poner unas repisas que le servirían para colocar su material de pintura y dibujo, un cuarto de servicio en una casona de la colonia Roma, que servia de recámara a José‚, el güey del que nos ocupamos. Estaba atiborrada de objetos valiosos (estimativamente hablando). Había desde mascaras hasta fotografías en blanco y negro de cuerpos admirables y de él mismo, una cama alta, un aparato de música y una pequeña, pero muy pequeña sala para ver TV. Todo en conjunto era agradable a la vista José‚ se sabía diferente por esto y por su forma de ser, pero esto no lo halagaba, más bien le pesaba desde niño le pesó. -Bueno, decía que era de noche, (y si no lo dije ya lo dije) y hacía muchísimo calor, la noche era tan clara como si hubiera reflectores teatrales alumbrando las calles, había luna llena. Cruzó el cuarto de un extremo al otro y volteo a la ventana, pudo ver una silueta parada en un barandal en el patio de enfrente, que era la parte de atrás de la casa que estaba detrás de la suya, (¿me explico?) y gracias a la luz de la noche, vio la silueta de un hombre, que estaba bebiendo agua en una botella de plástico, contemplando la luna, concentrado en sus pensamientos. José‚ pensaba si, será un hombre triste con algún problema o simplemente tenía calor y se secaba el sudor con el fresco de la noche. Notó entonces que volteo a verlo, algo lógico en una noche donde la única luz artificial venia del cuarto más alto, el suyo. Esto le produjo cierta vergüenza, saberse descubierto, observando algo que no debía y fingió hacer otra cosa, menos ver afuera. La silueta se toco en medio de las dos piernas y eso lo asusto un poco, pero quiso seguir viendo, tomo un vaso con lápices y fingió que los limpiaba, bueno lo hacia pero no del todo bien. No podía ver con claridad pero su intuición le decía que era cierto lo que veía, las reacciones físicas fueron consecuentes con lo que observaba, el latido de su corazón se acelero, sintió un calor en medio de sus ingles, su respiración se hizo difícil, las manos temblaban, mientras, la silueta se bajaba los pantalones y se acercaba a la barda que separaba las casas. La luz de un cuarto de junto, hizo que José‚ pudiera ver mejor a la silueta y esta deja de serlo y se convirtió en un muchacho joven de cierta estatura, delgado, que se veía con claridad satisfecho de lo que estaba haciendo, saco su pené y comenzó a masturbarse, cuidándose de no ser visto por sus vecinos o los dueños de la casa. José‚ se puso más cerca de la ventana y se dispuso a ver, ya sin pudor, el espectáculo que le ofrecían de manera espontánea sin pago y sin salir de su casa y además, por un vecino lo bastante atractivo, como para captar su atención y la de otros, si hubiera más gente. Pero en esta vida, la felicidad no es eterna, una interrupción poco oportuna, distrajo y hecho a perder el momento. A José‚ le llamaban sus compañeros de casa para informarle de un espectáculo extranjero que estaría en el Auditorio Nacional, "The Phantom of the Opera". "-Gracias", dijo y perdió de vista al vecino que huyo a su recámara, no terminaba de pensar en esto cuando lo vio de nueva cuenta, esta vez venia sin camiseta y en un diminuto short de mezclilla con sus pies desnudos y su pené de fuera. José‚ no sabía que hacer ya era demasiada emoción y sus ingles se estaban hinchando, así que le hizo señas para que saliera a la calle, seria más fácil concertar una cita o simplemente intercambiar teléfonos. Lo demás parecería una película muda, donde los protagonistas a parte de no ser escuchados, tenían que hacer las mejores señas y los gestos más explícitos posibles, para comprender lo que decía uno al otro. José‚ estaba emocionado, divertido y miedoso. En ese momento recordó cuando empezaron a construir los cuartos y veía con agrado que tendría nuevos vecinos, pensaba que quizá podría conocer a alguien interesante y tener un amigo. Se puso unas sandalias y un chaleco, tomo sus llaves y bajo lo más rápido que pudo. Ya en la calle vio de manera conjunta al vecino, era casi de su estatura, delgado blanco y tenia una voz muy agradable. "-!Hola!, estoy temblando por la emoción", dijo. "-como te llamas?" preguntó. "-Alonso, te llamas José‚, y te gusta la Opera Y Madonna". José‚ se sorprendió. "- ¿Todo eso se oye?". "Bueno lo que pasa es que estamos muy cerca y oigo cuando te llaman y la música que escuchas". "¿Podemos dar una vuelta?", Preguntó José‚, "Para conversar". "-Si, claro". Y comenzaron a caminar. La noche parecía fría pero era el nerviosismo. Por una extraña razón, Alonso comentó que tenía 3 meses de salir con un chico. "-Si sé que tienes novio", dijo José‚. "-El otro día vi que te trajo flores, ¿lo quieres mucho?". "-Bueno si, yo creo que si". En realidad no sabía José‚ porque preguntaba eso, era algo que no debió salir nunca de su boca. Siguieron comentando sobre la música que escuchaban. "-A mí me gusta la opera también". Dijo Alonso, "-he oído que escuchas a la Callas". José‚ sonrió. "-¨ ¿oye?", Preguntaba Alonso. "-entonces que?". Ya habían dado la vuelta a la manzana. "-Si quieres te doy mi teléfono y nos vemos otro día". "-No ¿cómo el teléfono?, no me limites, no viste lo que estaba haciendo?".

"-Pues si pero"... . "-Pues entonces vamos a vernos ahorita o más tarde pero quiero verte hoy". "-Mira es que ya es muy tarde y no sé‚ como hacer para que entres a mi casa". Se quedo pensando, mientras Alonso lo observaba. "-A menos que nos crucemos la barda". Alonso sonrió. "-Nos vemos más tarde y a ver que se me ocurre, por lo pronto me voy a dar un baño, ¿nos vemos a las 10:30 en el patio?". "-Bueno". "-Ok, hasta entonces". Se dieron media vuelta y caminaron cada uno a su casa. José‚ caminó pensativo.

Claro que quería verlo, había una energía extraña, no era una cita común y corriente, no sabía que era pero quería estar con él. Entró a su casa y subió a su recámara, puso todo en orden, no estaba seguro de viniera, pero por sí acaso. Tomé un baño rápido y se puso un pijama esperando que dieran la 10.30 para verse en el patio. Cruzar la barda era peligroso y meterlo de noche sin que se dieran cuenta sus compañeros de casa era desagradable. Anotó el número de su teléfono y pensó en algo mejor. Vio a Alonso en la penumbra; caminó al patio y ya en la barda le dio el teléfono para que pudieran hablar mejor. "-Te llamo, dijo Alonso". Minutos después llamó por teléfono y salió para explicarle su plan. José‚ le explicó que serla más fácil decir que era un amigo que necesitaba hospedaje por una noche, pero que tendría que quedarse a dormir y salir hasta la mañana siguiente. Alonso no puso objeción e hizo la pregunta de rigor y que tanto le molestaba a José‚, sólo que esta vez no le molesto tanto. "-Y ¨ ¿qué te gusta hacer?".

"Depende". Contesto José‚. "-Depende de ¿qué?"... "-De la persona, de como sea". Esta pregunta era tan difícil de responder y tan vergonzante. No sabía como explicarle que eso ni él lo sabía, sin que eso sonara estupido. Alonso se queda con la duda y tendría que investigar por su cuenta, o al menos eso pensó José‚. Mientras hacían tiempo caminando para llegar a la casa, Alonso lo detuvo en un portón donde un árbol cubría de miradas y de luz sus cuerpos. "-Déjame tocarte". Dijo Alonso. José‚ estaba nervioso pero accedió, metió su mano bajo la camiseta sintió una piel suave cubierta de bello espeso. "-Vayámonos", pidió José‚. Entraron a la casa y para subir a la recámara, tenían que cruzar el patio y esconder a un perro muy traicionero, un Doberman, que estaba dispuesto a morder a cualquier intruso, incluso a él, que no lo era. Subieron dos escaleras metálicas y llegaron a la habitación de José‚. Alonso se reía mucho, su buen humor era latente vio a una perrita que tenia, su nombre era Agnes, y eso le causaba mucha gracia. Alonso lo vio como un lugar agradable. Cerró José‚ la cortina y le ofreció algo de beber, como; café, té o agua, pero Alonso sólo quiso agua. "-¨¿Puedo encuerarme?", Preguntó Alonso. "-¨ ¿podrás?". …

"-Quiero decir: qué sino té molesta". "-En lo absoluto", y enseguida se desnudó. José‚ no sabía que decir o que hacer, así que comenzó a hacer lo mismo y le dijo que se subiera a la cama. Alonso se subió, la cama era tan alta como ellos mismos, se subió y se sentó con las piernas cruzadas como si fuera un Boy Scout.

La admiración de su cuerpo significaba lo que un dulce frente a los ojos de un niño, no sabía que decir, sus ojos eran vivos y penetrantes. Su cuerpo era fuerte y bien proporcionado, "en los dos sentidos"; ahora estaba ahí por cuenta propia y gusto, al menos aparente. Su pené... su pené era de una forma como sólo en las revistas de chicos había visto: grande, circunciso, y largo tan largo que calladamente se espantó y aparentó no darle demasiada importancia, Alonso era muy conciente del efecto visual que provocaba, sabía lo que portaba en medio de las piernas y en conjunto lo que tenía. Lo que sigue, se resume en una frase un tanto pretenciosa; "he cogido como nunca en mi vida", diría José‚ después en su Diario. Describir todos y cada uno de los pasos siguientes es digno de ser escrito por Henry Miller, pero hubo frases como las siguientes: "-¨¿tienes una revista pornográfica?... quiero cogerte viendo una revista"..., José, se emocionaba y se confundía con todo lo que estaba sucediendo, no entendía del todo pero se dejaba llevar por ese chico de fuerza amenazante, había puesto un casete de fragmentos de varias arias cantadas por Sutherland como fondo musical, dejó la lámpara prendida por petición de Alonso, quería ver todo según había dicho antes. "-Quiero un lazo o una cuerda delgada para amarrarla a mis güevos". No había, y le dio un paliacate; exclamó José‚ la enormidad de su pené mientras succionaba gustoso el mismo. "-Quiero cogerte" dijo por fin Alonso con una voz de suplica y como orden. Lo siguiente es inenarrable y no por ser increíble sino por lo orgánico que resulta ser una relación sexual para José‚ sentía como su verga abría sus nalgas hasta llegar el ano, culo, como lo bautizó Alonso, penetró hasta topar con sus órganos interiores y más dentro aún hasta tocar con el escroto el perineo, rozando su bello púbico, arremetiendo hasta donde se permitía físicamente. “estas haciendo bizco, te esta gustando cabroncito” dijo,… Alonso tenía cara de placer, José‚ no lo conocía pero sentía lo que trasmitía su energía a través de su cuerpo, una energía que nunca lo había tocado. Lo quisieron disfrutar tanto que antes de venirse, Alonso se salió para poder descansar y repetirlo una vez más. Siguieron jugando y conociéndose, Alonso le contó todas sus fantasías con él, le dijo que una vez lo vio planchar sobre la cama y le dieron ganas de cogérselo mientras planchaba, José‚ no sabía que decir o responder a eso era la primera vez que alguien fantaseaba con él o al menos que se lo decía. Alonso era amable y hasta afectuoso le pidió que lo mamara, gustoso puso su cara entre sus piernas, pero Alonso que no había puesto atención a la entre pierna de José‚ pudo ver un pené erecto que se le antojo y pidió que se lo acercara y comenzó a mamar y lo siguieron haciendo simultáneamente. "-Te quiero coger", dijo Alonso, y lo hizo de nuevo, pero esta vez se vino y la venida fue orgánica, naturalmente orgánica, Alonso tenia inutilizado el cuerpo de José, boca arriba con las piernas en sus hombros, como un animal sobre su presa, Alonso lo abrazaba, tomó su cabeza y sus hombros y los jalo hacia abajo y hacia si mismo con tal fuerza que José‚ la sintió en sus costillas, gritó y gritó, y gimió mientras Alonso se convulsionaba lanzando espasmos que podía sentir en su interior. El perro de abajo debió haber oído los gemidos y los gritos, pues comenzó a ladrar. Los cuerpos estaban sudando, mojados del todo, oliendo a sexo y liberando energía... El encuentro no terminó ahí, continúo casi toda la noche, hubo otras venidas con otros juegos pero con la misma energía. "-Que rico culo tienes", decía Alonso. "-¨ ¿tienes pareja?", Preguntó. "-No" respondió José‚, "-Mejor para mi, no sé‚ que estés pensando de mi pero hay cosas que no puedes hacer con tu pareja y que no le puedes pedir que haga. José‚ preguntó "-¨¿sí?, Yo creo que si se puede pero en todo caso cada cual maneja su fidelidad como quiere y tu mañana te bañas y listo, así de fácil ¨¿no crees?. "-No, no lo creo,... quieres ser mi amante?", Dijo Alonso. "-¿De verdad quieres que sea tu amante?". "-Te lo estoy pidiendo". "-Bueno, yo encantado, de ti me gustó todo, sólo hay algo que no me gusta". "-¨ ¿Sí?, ¨ ¿Qué es?...". "-Que tienes novio". "-Bueno, no es el fin del mundo". Y se rieron, se decidieron a apagar la luz e intentar dormir. Ya era muy tarde, era jueves y tenían que trabajar al otro día. José‚ estaba muy contento, había pasado un momento inolvidable, y de pilón lo tenia en su cama, en su cuarto y junto a él, aun que fuera sólo por esa noche, por una noche en donde dejaba que un extraño entrara en su cuerpo y a quien con las piernas había abrazado tratando de trasmitirle la emoción de sentirse un ser humano vivo, le estaba agradecido, muy agradecido por los momentos que habían compartido, no importaba si el otro tenia un compromiso con otra persona, eso que había vivido en unas cuantas horas le había devuelto parte de la seguridad perdida meses atrás, eso Alonso no lo sabía ni era necesaria que lo supiera. Se veía tan bien en la penumbra, en trusa, boca abajo, dormido, encargado como lo había dicho... "ahí me encargo" se veía distinto, o es que podía verlo detenidamente. La mente de José‚ tarda en poco más en registrar de lo normal. Observaba su pelo que parecía que no se despeinaba, sus cejas que determinaban carácter y seguridad, sus ojos cerrados por el sueño y el cansancio, su color de piel blanca, limpia, suave, su cuerpo de brazos delgados, musculosos, un torso definido y trabajado, su bello, suave y espeso, caray realmente era "bonito", como José‚ dice, tenía 25 años, y una energía desmesurada y de una gran calidad humana, según intuía. José‚ no quiso pensar demasiado, no quería fantasear ni hacer notar lo bien que se sentía, Alonso era un chico desconocido, y muy honesto lo cual agradecía. "-Tengo que dormir", se repitió

"-Tiene novio,... lastima, bueno quiero conocerlo más, ojala sea posible", y se quedó dormido. La recámara parecía un campo de batalla después de la guerra, la ventana la dejaron abierta con la cortina levantada, y la luz de la luna entraba al cuarto iluminando los contornos y reflejándose en los cuerpos cansados del juego sexual. Semi-desnudos estaban los cuerpos de dos chicos que se habían compartido por un momento.

Se levantaron muy temprano, quizá era la falta de costumbre de dormir acompañados o el exceso de luz, pero la emoción en José‚ no le permitió tener un sueño profundo, durante la noche que estuvieron sexando y jugando, escucharon operas y en ese momento, José‚ puso Turandot, en el ato 2 , para levantar el animo por la resonancia de la música, comenzaron a acariciarse de nuevo. Alonso es muy directo, y sus peticiones sexuales eran casi como ordenes..."-mamame la verga", por ejemplo. El hecho de no penetrar a Alonso, no le causaba ningún conflicto o afectaba su virilidad, por el contrario, esto lo hacia sentirse más hombre ante si mismo y ante Alonso, ¨ ¿la razón?, No la sabía, pero así era. "-¿Qué signo eres?, Pregunto José‚. "-Cáncer", ¿y tú?, "-Acuario". José‚ pensaba: "-ayer fue luna llena y la influencia de la luna en cáncer es muy fuerte, provoca trastornos, que bien que lo conocí, que bueno que hubo luna llena". Alonso seguía muy entusiasmado, claro, con la modorra de la mañana, pero contento "- Si lo hubiéramos dejado para otro día, no hubiera sido lo mismo", dijo. José‚ sonrió y seguían oyendo Turandot mientras cogían, lo podían hacer mientras platicaban y esto le gustaba a José‚ nunca había platicado mientras cogía. Cuando terminaron, todavía estuvieron tumbados un buen rato, desnudos acariciándose el pelo. Alonso estaba más que cansado, estaba seco como él decía, seco de semen que habían podido recolectar en bolsitas tipo tubo de forma caprichosa hechos en látex, con Nonoxinol 9, según nombre y contenido impreso en el paquete. Y también semen esparcido en las sabanas y los cuerpos de ambos. "-Siempre quise tener un amigo "raro" ", dijo Alonso. José‚ estaba acostumbrado a esa clase de calificativos, que no le gustaban, pero en ‚él no se oían mal ni lo molestaba. "-Gracias" dijo José‚ se levanto al baño y mientras, Alonso se quedó descansando en la cama. A lo lejos se oía un claxon muy insistente al cual José‚ no le dio importancia, pues a esa hora de la mañana, cualquier tipo de ruido es normal. Cuando regresó a la recámara, vio a Alonso que se vestía muy presuroso..."¡Es Jorge! Que quedó en venir temprano. No sé que le voy a decir". "-Dile que fuiste a hablar por teléfono", "si eso le voy a decir". Lo acompañó hasta la puerta. "Te llamo después", y eso fue todo, lo vio correr y dar la vuelta a la calle, cerró la puerta. Desnudo y con sólo una bata encima, subió las escaleras, vio a su perra con cara de complicidad y alegría, él no sabia por qué, pero sonrió; se metió de nuevo a la cama y observó todo con detenimiento, un montón de condones, como 5 ó 6, estaban envueltos en papel de baño, sobre el librero cercano a la cama, las sábanas estaban manchadas de semen y lubricante, todo olía a sexo y a ellos, pero podía reconocer más el olor de Alonso, por ser ajeno a él, era un olor que estaba impregnado en su cuerpo y en su memoria. Pensó que si él estaría igual y se quitó la idea cuando recordó que para entonces, estaría bajo la regadera, tomando un baño reparador y quitándose cualquier rastro de la noche pasada, incluyendo su olor y la polución que lo acompañaba. El cuarto en verdad estaba desordenado, revistas, calzones todo estaba fuera de su lugar, pero esto lo alegraba. Le dolía la cintura y las ingles, pero también era un dolor agradable. Por la posición en que estaba acostado, pudo ver cuando salieron Alonso y su novio, y eso lo asustó, fue como tener el presentimiento de que tardaría mucho en dejar de ver por la ventana. Se les veía contentos y notó que se rieron entre sí; y los perdió de vista. "-Se ven bien juntos", pensó y también pensó en él, en las ganas que tenía de compartirse, en las pocas oportunidades que había, en la soledad que significaba su cuarto, en las cosas que pegaba en la pared para no verlas tan blancas y tan faltas de calor humano, en los cuadros que pintaba como medidor de sus emociones, en que pintaba por soledad como le habían dicho, en que vivía en la parte más alta de la casa como en una torre aislado del mundo, pensaba que a pesar de todas las inconformidades de la vida, se tenía a sí mismo. "-A lo mejor no lo vuelvo a ver, pero he aprendido muchas cosas; como a apreciar el buen humor, por ejemplo; que bien que ría tanto, que sea tan cínico, tan sarcástico, que bien que tenga alguien cerca, eso es muy apreciable para cualquiera". Cerró los ojos, no sabía si lo volvería a ver y eso le provocaba un dolor en la mandíbula y el estómago. Quiso dormir y comenzó a soñar que alguien venia con una gran antorcha entre las manos, para encender su cobertor e incinerar su soledad y desaparecerla por una noche, fingiendo que existe desde siempre y en adelante.

El de la antorcha era Alonso que venia de un convento Franciscano

Dedicado a Raúl y Gilberto

Por el cuerpo prestado.

Agosto de 1993

martes, 10 de junio de 2008

¿Dime si no es una obsesión?

Condonera PA (Prince Albert)Y la verdad es que cuando veo una verga como esta, hay un hormigueo que me nebuliza los ojos... es un deseo de engullir y de poseer donde no basta con tenerla y sentirla en mi cuerpo sino que necesito dibujarla y poseerla en mis papeles... al punto de haber hecho estos trabajos, que no son mas que mi divertimento y un placer muy personal que no tiene ningún fin mas que el de tenerla para mi, el resto de este tiempo.... Jorge, ojala te gusten es tuya y es en tu honor...Y faltan mas...